Génesis 21:9-21
NUESTRO DIOS COMPASIVO
“…ve a buscar al niño, y no lo sueltes de la mano,pues yo haré que de él salga una gran nación”.Génesis 21:18
La compasión de Dios es admirable. Todos la hemos disfrutado aun
si no reconocemos su existencia. “Él hace que su sol salga sobre malos
y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos”, dice Jesús
(Mat. 5:45). Su compasión no solo debe ser un deleite para sus hijos;
también debe ser un ejemplo. No solo debe ser una doctrina cristiana,
también un estilo de vida.
Esto es algo que a veces olvidamos, sobre todo con la gente vulnerable.
En la Biblia tenemos registros de acciones muy por debajo de
los estándares de quienes componen el pueblo de Dios. La familia de
Abraham no es la excepción y lo vemos en el trato de Sara a su esclava
Agar. Su acción parecía estar justamente motivada al notar las
burlas de Ismael, hijo de Agar y Abraham, hacia su pequeño Isaac.
Pero había más de fondo: “Mi hijo Isaac no tiene por qué compartir
su herencia con el hijo de esa esclava”. Al final resolvieron echarlos
de la casa, exponiéndolos a un futuro incierto.
Agar decidió abandonar a su hijo en el desierto, antes que verlo morir.
Pero Dios intervino para enderezar el agravio. Él le habló desde
el cielo a través de un ángel, les dio de beber de manera milagrosa,
y prometió hacer de ese pequeño una nación grande. Y así es como
debemos tratar nosotros a aquellos con quienes no congeniamos: “Si
tu enemigo…tuviere sed, dale de beber…” (Rom. 12:20).
Amoroso Dios, que nuestro comportamiento dignifique la vida de nuestros semejantes. En el nombre de Jesús, Amén.