15 de enero del 2023
Génesis 18:16-33
LA CORTE SUPREMA
“Tú, que eres el Juez supremo de todo el mundo, ¿no harás justicia?” Génesis 18:25
¿Qué piensa del panorama social que se vive en muchas regiones del mundo? En una época tan polarizada como la nuestra, hay quienes luchan en contra de la discriminación y en favor de derechos de las personas vulnerables. Otras personas abanderan causas como la vida, la familia, y la libre empresa. ¿Vale la pena que un cristiano tome parte en estas luchas? ¿Puede incluir algunas de estas inquietudes en su tiempo de devoción con Dios? Abraham creía firmemente en que Dios es un juez justo. Su sentido de equidad no puede ser inferior al que nosotros, por lo menos en teoría, empleamos en nuestras relaciones. Por eso, cuando él se enteró de que Dios tenía planeado destruir a Sodoma y Gomorra debido a la maldad de estos pueblos, hizo algo que muchos podemos hacer: interceder para que en medio del juicio Dios muestre su misericordia. Y él apela a un principio de justicia que, aun nosotros, de manera intuitiva, defendemos: No se puede destruir al justo junto con el malvado (v. 25). ¿Cómo respondió Dios a esta petición? Él no destruiría estas ciudades si se encuentra el número de personas “inocentes” que Abraham señala. ¿A cuántas personas mirará Dios hoy en nuestra ciudad que muevan su corazón a preservarla? Seamos no solo intercesores, sino también luminares en un mundo cada vez más en decadencia.
Señor, mueve nuestro corazón a interceder continuamente por nuestra ciudad y a vivir de manera congruente con nuestra fe. En el nombre de Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”