14 de enero del 2023
Génesis 18:1-15
ESPERANZA RISUEÑA
“El año próximo volveré a visitarte, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo”. Génesis 18:10
Los hijos son un gran motivo de felicidad. Nos llena de alegría cuando recibimos la noticia de que vamos a ser papás, sonreímos cuando lo tenemos por primera vez en nuestros brazos, y reímos cuando el pequeño hace sus primeras travesuras. Disfrute de ellos si tiene la oportunidad. En el caso de Sara, la esposa de Abraham, la noticia de que iba a tener un hijo le causó risa. Ella era una mujer de edad avanzada, y, además, estéril, por lo que su risa fue más bien de incredulidad. Hasta ahora era siempre su esposo el que recibía la noticia de parte de Dios de que iban a ser padres. Pero, esta vez, Sara tuvo la oportunidad de escuchar el mensaje, aunque fuese detrás de una puerta. Ella pensó que nadie se percataría de su imprudencia, pero qué equivocada estaba. Dios escuchó su risa, y para que no quedara duda de su poder, él puso fecha al milagro que ocurriría en esta familia. Esta es una historia que ofrece esperanza. Cuando creemos que todo está perdido, Dios nos demuestra que su bendito y tierno amor y misericordia son mucho más grandes que cualquiera de nuestras dudas o angustias. “¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo?”, es una pregunta que ha hecho sonreír a muchas personas. Y ¿quién sabe? Tal vez esa preocupación de hoy sea un motivo de alegría el día de mañana.
Señor, danos esperanza para creer que todo aquello que consideramos imposible, puede ser posible por tu bendita voluntad. Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”