Génesis 18:16-33
LA CORTE SUPREMA
“Tú, que eres el Juez supremo de todo el mundo, ¿no harás justicia?” Génesis 18:25
¿Qué piensa del panorama social que se vive en muchas regiones del
mundo? En una época tan polarizada como la nuestra, hay quienes
luchan en contra de la discriminación y en favor de derechos de las
personas vulnerables. Otras personas abanderan causas como la
vida, la familia, y la libre empresa. ¿Vale la pena que un cristiano
tome parte en estas luchas? ¿Puede incluir algunas de estas inquietudes
en su tiempo de devoción con Dios?
Abraham creía firmemente en que Dios es un juez justo. Su sentido
de equidad no puede ser inferior al que nosotros, por lo menos en
teoría, empleamos en nuestras relaciones. Por eso, cuando él se enteró
de que Dios tenía planeado destruir a Sodoma y Gomorra debido
a la maldad de estos pueblos, hizo algo que muchos podemos hacer:
interceder para que en medio del juicio Dios muestre su misericordia.
Y él apela a un principio de justicia que, aun nosotros, de manera
intuitiva, defendemos: No se puede destruir al justo junto con el
malvado (v. 25).
¿Cómo respondió Dios a esta petición? Él no destruiría estas ciudades
si se encuentra el número de personas “inocentes” que Abraham
señala. ¿A cuántas personas mirará Dios hoy en nuestra ciudad que
muevan su corazón a preservarla? Seamos no solo intercesores, sino
también luminares en un mundo cada vez más en decadencia.
Señor, mueve nuestro corazón a interceder continuamente por nuestra ciudad y a vivir de manera congruente con nuestra fe. En el nombre de Jesús, Amén.