13 de enero del 2023
Génesis 16:1-16
DECISIONES DESESPERADAS
“Y Agar le dio un hijo a Abram, y él lo llamó Ismael”.Génesis 16:15
Una pareja de edad avanzada sin hijos y una promesa divina de tener descendencia que no parece cumplirse son dos ingredientes perfectos para una decisión equivocada. Hablamos de Abram y Sara, quienes al ver que Dios no interviene, deciden tomar el asunto en sus manos. Recurren a una criada, para ser madre subrogada, y tener un hijo genético de Abram. En aquella cultura era una práctica común, sin embargo, Dios ya le había dado a Abram una promesa. Esta decisión precipitada provocó que el entorno familiar se tornara en una fuente de conflicto. Eventualmente, cuando Dios cumpla la promesa de darles un hijo, los problemas no se hicieron esperar. Y en el futuro, Isaac e Ismael llegarían a ser cabezas de naciones, protagonistas de un duelo constante. Necesitamos aprender a esperar en el Señor. Jesús esperó treinta años para iniciar su ministerio. Sin duda que la espera fue larga, pero cuando llegó el tiempo estaba listo para cumplir su misión. Dios tiene sus tiempos y sus métodos. ¿Has esperado largo tiempo por ver cumplida una promesa bíblica en tu vida? ¿Crees que el ejemplo de Abram y Sara es un llamado de Dios a no precipitarte y no tomar el asunto en tus manos? Es importante orar y estudiar la Biblia para saber cuándo esperar y cuándo Dios quiere que actuemos. Y Dios te dará el discernimiento para saber qué es lo correcto.
Señor dame la paciencia para esperar en tus promesas. Sé que siempre cumples tu Palabra. En Cristo Jesús, Amén
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”