Juan 15:1-17
LA VID VERDADERA
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Yo soy la vid, y ustedes son las ramas”.
Juan 15:1,5
Jesús usó imágenes conocidas para hablar de sí mismo: Yo soy la luz, yo soy la puerta, yo soy el camino, y otras parecidas. Era una manera entendible de representar su persona y la misión que vino a realizar a este mundo. Todas son importantes, pero ninguna de ellas transmite la intimidad y comunión que hay entre él y los suyos de una manera tan profunda como la de la vid. Aun si usted no conoce una vid puede entender el mensaje.
Todo lo que el creyente es depende de Jesús. Él es la fuente de vida para cada una de las ramas. Él comunica a quienes están unidos a él los nutrientes que necesitan para crecer y dar fruto. Y qué bueno que así sea. Porque hay muchas imitaciones que ofrecen lo que no pueden dar: la vida abundante que solo fluye de Cristo.
¿Se imagina lo que significa que Jesús sea suficiente en su vida, y que al estar unido a él tiene lo que necesita para crecer de una manera saludable? Conozco personas que regañan o le hablan bonito a las plantas para que den fruto. No he tenido tiempo de verificar si eso realmente funciona. Lo que sí sé es que las ramas unidas a Jesús no necesitan de un motivador profesional, o alguien que les levante la autoestima. Cristo es suficiente para ellos. Ellos saben que, unidos a Jesús, tienen todo lo que necesitan para alcanzar el florecimiento y la plenitud que nadie más puede dar.
Te pedimos, Señor, que me hagas un creyente fructífero, unido a la fuente que es Jesús. En el nombre de Cristo, amén.