Filipenses 1:3-11
LO QUE DIOS COMIENZA, ÉL TERMINA
“Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese”. Filipenses 1:6
Todos los creyentes tenemos un comienzo en la vida cristiana. Ninguno llegó a Cristo siento un justo o un santo. Pero hay algo que no debemos olvidar: No fuimos nosotros quienes comenzamos esa obra. Tampoco fue un coach o un motivador personal. Pablo ni siquiera se la atribuye, aun cuando fue él quien predicó por primera vez el evangelio en Filipos. En ningún momento celebra la iniciativa de los creyentes para buscar a Dios, sino la gracia divina para comenzar esta buena obra en nosotros. Es el Dios omnipotente que merece todo el crédito porque es el único capaz de traer vida, paz y gozo a nuestras vidas.
Que Dios sea el que haya comenzado esta obra garantiza que él la va a llevar hasta su cumplimiento final. Dios termina lo que él comienza. Él no deja su trabajo a medias. Él no nos hace desarrollar falsas expectativas para después dejar truncado el proyecto de vida que él ha iniciado en nosotros. Él perfeccionará esa obra. Y esto es maravilloso para nosotros que enfrentamos todo tipo de dificultades, luchas, y tentaciones en el presente.
Por eso, cuando el desánimo y el desgano te dominen, recuerda que Dios sigue en acción, y que él continuará su obra para bien nuestro y para gloria suya. Sigamos, pues, adelante, con gozo y gratitud a ese maravilloso encuentro, confiando en que Dios no nos abandonará ni nos dejará.
Padre, gracias por la confianza que nos das en tu obra maravillosa. Bendito seas por siempre. En Cristo, amén.