Mateo 1:12-17
EL HIJO DE MARÍA
“Jacob fue padre de José, el marido de María, y ella fue madre de Jesús, al que llamamos el Mesías”.
Mateo 1:16
Alguien le preguntó a Larry King, el famoso presentador de televisión, a qué personaje de la historia le hubiera gustado entrevistar, y sin pensarlo mucho, dijo, a Jesucristo. “¿Y qué le preguntarías?”, continuó su interlocutor. “Le preguntaría si realmente nació de una virgen, porque para mí la respuesta a esa pregunta define la historia”, dijo King.
La genealogía de Jesús tiene un final, y no es José. Termina con una mujer, “la madre de Jesús”. Y si el resto de las mujeres mencionadas en la lista hacen sonrojar a cualquiera (y no se digan los varones), el caso de María no es la excepción. Una jovencita que resulta embarazada todavía causa conmoción en algunos lugares. María misma le preguntó al ángel cómo podía suceder si no conocía varón. Todo su mundo parecía derrumbarse, pues el propio José prefería una separación a enfrentar la vergüenza.
¿No le parece sorprendente la manera en que Dios hace su entrada a este mundo para redimirlo? No se trata aquí de un superhéroe venido de Kriptón, o que haya sido mordido por una araña radioactiva. Hablamos aquí del Creador del universo, gestado en el vientre de una mujer sencilla durante nueve meses. Llega en condiciones precarias, y toca a María, haber sido la primera en aceptar la voluntad del Señor con todos sus riesgos: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
Te pido, Señor, la sabiduría para aceptar tus propósitos aun cuando a veces no pueda entenderlos. Me pongo a tu servicio, en el nombre de tu Hijo, amén.