Juan 2:1-11
MATRIMONIO A LA HEBREA
“…y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda.Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo: —Ya no tienen vino”.
Juan 2:2-3
No hay boda perfecta. A veces la ceremonia se retrasa, o suceden incidentes chuscos que después todo mundo recuerda. En el pasaje de hoy se presenta en problema grave: La fiesta aún no había concluido y el vino se ha agotado. ¿Puede imaginar la desesperación en una situación así? Los invitados a una fiesta olvidan muchas cosas, pero pocas veces la falta de alimento.
Algo que el pasaje destaca es la presencia de Jesús. Él también disfruta de ese acontecimiento, pero su presencia no es meramente anecdótica o decorativa, como no debe serlo en aquellos hogares que se dicen cristianos. No. Los que conocen a Jesús saben que pueden contar con él en cualquier circunstancia, sobre todo en los momentos en que las situaciones se complican. Necesitamos de su presencia sabia, y de su autoridad como señor del universo. ¿Y quién mejor para darnos esta lección que la madre del salvador? Lo que ella no puede hacer para resolver la situación, Cristo sí puede, de allí sus palabras a los desesperados sirvientes: “Haced todo lo que os dijere”. ¡Cuán sabia indicación de alguien tan cercana a Jesús!
El problema de la sociedad actual es que no quiere hacer lo que Jesús nos dice. Queremos hacer las cosas a nuestra manera y los resultados no tardarán en hacerse evidentes. Tenemos que restaurar la autoridad de Dios y reflejar más su diseño para la familia.
Bendito Dios, gracias porque tu presencia no nos falta, y contigo estamos seguros que nada nos faltará. Por el amor de Jesús, amén.