Romanos 12:9-16
EN LOS ZAPATOS DEL OTRO
“Alégrense con los que están alegres
y lloren con los que lloran”.
Romanos 12:15
La fe cristiana no está en contra de la alegría. Al contrario, como la Biblia enseña, “el corazón alegre constituye buen remedio” (Prov. 17:22). Y en la vida hay muchos motivos para estarlo, sobre todo cuando cosechamos algún éxito. Estos momentos llenan de satisfacción a cualquiera. Pero la vida es dinámica, y así como hay momentos de alegría también los hay de tristeza y dolor. Todos estamos expuestos a que algo suceda que haga decaer nuestro estado de ánimo, y en algunas ocasiones lleguemos hasta las lágrimas.
¡Qué bendición es pasar estos momentos acompañados de alguien más! Cuando la alegría es por un motivo que glorifica a Dios, qué hermoso es poder estar con alguien que comparta ese mismo sentir. Y de la misma forma, siempre sirve de aliento estar con alguien que entiende el dolor y el sufrimiento por el que atravesamos. Esto es lo que llamamos empatía, es decir, la disposición emocional para entender una realidad ajena y participar desinteresadamente en ella. Es aprender a ponerse en los zapatos del otro.
Cómo creyentes tenemos la bendición de contar con una comunidad que está diseñada para vivir en solidaridad. Somos miembros de un cuerpo que cuando un miembro se alegra o se duele, los demás comparten esa experiencia. No lo olvide: no somos una isla sino un continente.
Padre, ayúdame a ser empático y alegrarme con los que se
alegran y llorar con los que lloran. En el nombre de Jesús, Amén.