Rut 1:1-22
FIDELIDAD A PRUEBA
“¡No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo,
y tu Dios será mi Dios”.
Rut 1:16
Tal vez haya escuchado este versículo bíblico. Es uno de los más usados en las bodas, y con mucha razón. Se trata de ese momento en que una pareja se promete fidelidad por toda la vida, aunque a veces se haga por una cuestión meramente ceremonial. Pero en este pasaje no se trata de la relación entre esposos, sino entre una nuera y su suegra, en una situación muy distinta a la de una ceremonia nupcial.
En la Biblia, el periodo de los jueces significó un tiempo de crisis, lo que obligó a la familia de Noemí a emigrar a un país cercano. Sin embargo, las esperanzas de mejorar su condición pronto se desvanecieron al perder a su esposo Elimelec y sus hijos, quedando Noemí sola con sus dos nueras. Cuando ella decidió regresar a su lugar de origen, le insistió a sus nueras que se quedaran en su tierra, pero Rut no se dio por vencida. Ella estaba decidida a acompañar a su suegra, aunque el futuro no lucía demasiado prometedor.
Pocas nueras hoy tomarían esta decisión porque en tiempos de crisis es más fácil abandonar a fin de procurar la estabilidad personal. Pero la persona que es fiel no busca su propio bien, sino el del otro y por esta causa no abandona. ¿Acaso no es esto lo que la fidelidad de Dios nos enseña (2 Tim.2:13)? ¡Qué alentador es saber que él nunca nos dejará ni nos abandonará!
Padre nuestro, ayúdame a ser fiel así como tú
permaneces fiel y a evitar salidas fáciles.
En el nombre de Jesús, Amén.