Jueces 16:1-21
CUANDO DIOS ESTÁ AUSENTE
“…Pero no sabía que el Señor lo había abandonado”.
Jueces 16:20
Sansón ha llegado a ser conocido como sinónimo de fuerza física y debilidad moral. Su nacimiento tuvo lugar por un milagro divino, anunciado por un ángel del Señor: “He aquí que tú eres estéril, y nunca has tenido hijos; pero concebirás y darás a luz un hijo...navaja no pasará sobre su cabeza, porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos”.
Así es. El secreto de la fuerza de Sansón estaba en su cabello. Dejarlo crecer era, entre otras cosas, parte de un rito de consagración a Dios. Pero a Sansón Dios le concedió el don de tener una fuerza descomunal que lo ayudaría a librar a su pueblo de la opresión de los filisteos. De modo que con la ayuda del Espíritu de Dios, llevó a cabo grandes hazañas…hasta que su debilidad por las mujeres filisteas, lo llevó a la debacle.
Una vez más es importante recordar que la desobediencia a Dios nos mete en graves problemas. Sansón ignoró un elemento importante de su voto cometiendo así un grave error de apreciación. Su verdadera fuerza era el Espíritu del Señor y perdió su poder porque desobedeció a Dios y no por alguna magia que pudiera estar asociada a su larga cabellera. Para todos aquellos que creen que su fuerza está en su buena apariencia, o en su salud formidable, no lo olviden. Nuestra fuerza está en el Espíritu del Señor.
Dios santo y eterno, nunca te alejes de mí. Quiero estar siempre en tu presencia para agradarte en todo. Te lo pido en Cristo, Amén.