07 de junio del 2022
Deuteronomio 23:1-23
MANTENGA SUS PROMESAS
“Cuando hagan una promesa al Señor su Dios no tarden
en cumplirla…” Deuteronomio 23:21
La gente acostumbra a prometer cosas. Hacen promesas cuando se casan, cuando se gradúan de la universidad, o cuando presentan a sus hijos en la iglesia. Pero mucho más importante que hacer votos es cumplir lo que se promete. Muchas personas creen que pueden negociar con Dios. Si el Señor me da un trabajo, voy a dejar el alcohol; si me concede un buen compañero, oraré por él y lo llevaré a la iglesia...
Me gusta mucho la película “El gladiador” porque en una escena el general Máximus dice: “Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad”. Pero la vida no es como una película o una tira cómica. Todos nuestros compromisos deben hacerse y tomarse en serio, especialmente si prometemos algo a Dios. La Biblia advierte: “Cuando hagan una promesa al Señor su Dios no tarden en cumplirla, pues tengan por seguro que el Señor su Dios les pedirá cuentas de ello”. Dios toma en serio tus palabras, y se alegra cuando cumples lo que prometes. Pero no hacerlo es algo que le desagrada.
Cuando un cobrador viene a nuestra puerta para cobrar alguna mensualidad atrasada, perdemos el sueño y la tranquilidad. Ahora imagina que Dios se acerque a ti y te pregunte: “¿Recuerdas que me prometiste esto?”. Sea en la iglesia, en el trabajo, o en la familia, no pasemos por alto los votos o promesas que hayamos hecho delante del Señor.
Dios santo, prometo que, con la ayuda de tu Espíritu, cumpliré los votos que he hecho delante de ti. Oro en el nombre de Jesús, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.