11 de junio del 2022
2 Reyes 17:7-23
LEJOS DE LA PRESENCIA DE DIOS
“ Por lo tanto, el Señor se enfureció contra Israel y lo arrojó de su presencia…”
2 Reyes 17:18
Demos gracias a Dios hoy por su presencia en nuestras vidas. Él mora en nosotros a través de su Espíritu, y eso nos llena de fuerza para la lucha con el pecado, para esforzarme en mi obediencia a él, y para disfrutar de las bendiciones que tenemos en Cristo. No imaginamos nuestra vida sin el Señor con nosotros.
El pueblo de Israel sí sabía lo que era ser destituido de la presencia del Señor. En varios momentos de su tormentosa historia, se caracterizó tanto por su desobediencia a la ley que iba colmando la paciencia de Dios. El Señor lo llamó constantemente a través de sus profetas a arrepentirse de sus malos caminos, pero hicieron caso omiso. Ellos rechazaron sus decretos, siguieron a los ídolos, imitaron a las naciones de su entorno, ofrecieron a sus hijos e hijas en sacrificio. Practicaban la adivinación y la hechicería y se vendían para hacer lo que el Señor reprueba, provocándolo a ira.
Entonces Yahveh se enfadó mucho con Israel y los expulsó de su presencia. Dios es un Dios amoroso, paciente y compasivo, pero no tolera el pecado, la rebelión, la desobediencia y, menos aún, que su pueblo se incline ante otras deidades. La tentación de ser infieles a Dios aún persiste, por lo que debemos ser cuidadosos en nuestro caminar con el Señor. Confiemos en que su gracia es suficiente para guardarnos sin caída.
Sólo a Ti seré fiel, oh, Dios, grande y poderoso. No permitas que doble mis rodillas ante otros dioses. Te lo pido en Cristo, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.