12 de junio del 2022
Salmo 1:1-6
LOS JUSTOS CONTRA LOS MALVADOS
“...pero el camino de los malos lleva al desastre”.
Salmos 1:6
El Libro de los Salmos relata experiencias individuales y colectivas y fue escrito a lo largo de varios siglos. Es un libro que ha traído un gran consuelo y aliento aun para aquellos que no profesan la fe cristiana. Pero el primer salmo que aparece en este libro deja clara la diferencia que existe entre apropiarse internamente sus enseñanzas y promesas, y usarlo simplemente como una válvula de escape.
Por un lado, habla de aquellos que pueden considerarse felices, no por alguna emoción pasajera, sino por un destino seguro que les espera en la eternidad con Dios. Ellos aman la Palabra de Dios, la aplican con esmero a su vida, y disfrutan de sus bendiciones ya desde su paso aquí en la tierra. Por otro lado, están aquellos que toman un camino distinto. Son personas que se burlan de Dios y de sus leyes, les gusta la compañía de los malvados, y, no es de sorprenderse que su vida tenga un final infeliz. Es una vida que “lleva al desastre”.
Esto nos recuerda que nada de lo que hagamos escapa a la mirada atenta de Dios. Y si queremos beneficiarnos de los preciosos salmos de confianza, aliento y esperanza, no basta con acudir a ellos solo en momentos de desesperación. El salmo 1 nos invita a ver nuestra vida a la luz del resultado final de vivir en comunión con Dios o en rebeldía a sus mandamientos. Y esto debe hacer una diferencia grande en el presente.
Señor, tómame en tus brazos y dirige mis caminos. Por Cristo te lo pido, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.