13 de junio del 2022
Salmo 7:1-17
TIEMPO DE CONVERSIÓN
“Si el hombre no se vuelve a Dios, Dios afilará su espada”.
Salmos 7:12
Los primeros versos de un canto no muy antiguo dicen: “Ahora es tiempo de alabar a Dios, en la presencia del consolador, concéntrate en él, empieza a cantar, su presencia con poder descenderá”. ¿Cómo podemos cantar a nuestro Dios en tiempos de angustia? ¿Cómo podemos sentir su poder cuando nuestros enemigos nos acosan y oprimen?
El Salmo 7, escrito por David, destaca dos cosas: la defensa por parte de Dios de los justos contra los malvados y la advertencia para los que no se vuelven al Señor. El salmista pone su total confianza en el autor de la vida. “Señor, mi Dios, en ti busco protección; ¡sálvame de todos los que me persiguen! ¡Líbrame, pues son como leones; no sea que me despedacen y no haya quien me salve!”. Se necesita mucho valor y confianza para repetir la oración del salmista que afirma que su “escudo está en Dios”.
¿Cuál es la advertencia de este salmo a los malvados? “Dios está airado contra el impío todos los días”. No hay semana inglesa ni vacaciones en la santidad de Dios. Su ira en contra del mal no es un arrebato pasajero ni un desahogo impotente. Eventualmente su espada acabará con todos los que practican maldad. Por eso debemos agradecerle que su hijo Jesucristo se haya ofrecido para llevar esa ira, y nos permita disfrutar de su favor. Alabemos al Señor “conforme a su justicia”.
Señor, mi Dios, te alabo por tu justicia perfecta. Ayúdame a vivir para agradarte y bendecir tu nombre. En Cristo, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.