14 de junio del 2022
Salmo 34:1-9
LA PROTECCIÓN DE DIOS
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
y los defiende”.. Salmos 34:7
¿Quién no ha ido alguna vez a acampar o se ha aventurado a recorrer un sendero en el bosque? Acampar es una aventura. Hay mucha gente a la que no le gusta, pero quienes lo hacen saben que tienen que conocer un mínimo de cómo sobrevivir en el bosque, además de llevar tienda de campaña, comida, agua, repelente de insectos y estar preparados para lo inesperado.
En el Salmo 34, David dice que buscó al Señor y éste lo libró de todos los males y lo salvó de todos los peligros. Esto le trae una seguridad especial a su vida: “El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen y los libra”. Nuestro peregrinaje diario es más o menos como un campamento. Tenemos problemas, peleas, enfermedades, pandemias como el coronavirus, muertes en la familia y una enorme serie de conflictos por los que no nos gustaría pasar.
Sin embargo, nuestra seguridad está en el Dios que nos creó, a quien nuestras dificultades no lo toman por sorpresa. Dios conoce nuestros corazones, nuestras debilidades y nuestros límites. Y lo más maravilloso, el Ángel del Señor acampa a nuestro alrededor. Sí, el Señor está con nosotros en medio de las dificultades de la vida. Él no viene de pasada, sino pone su tienda para quedarse a nuestro lado. Y no de día de campo, sino para defender a sus hijos y librarlos del mal.
Señor Dios, teniendo a tu ángel a nuestro lado, nuestro viaje será siempre seguro. Muchas gracias, oh Dios, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.