Deuteronomio 5:1-5
RESPONSABILIDAD
“No hizo [el pacto] solamente con nuestros antepasados, sino también con todos nosotros… El Señor habló con ustedes…cara a cara…” Deuteronomio 5:3-4
“¡No es mi culpa! Crecí en el vecindario equivocado. Mi maestro no era bueno. El gobierno no ayudó”. ¿Lo ha escuchado? Hay una tendencia a culpar de nuestros problemas a los productores de tabaco y alcohol, a las compañías farmacéuticas y demás. El juego de la culpa, tan antiguo como Adán y Eva, recluta nuevos jugadores con cada niño que nace.
¿Qué dice la Biblia de esto? “No hay excusas”, le dice Moisés a Israel. Dios te habló, has escuchado sus palabras, tienes sus instrucciones; cuando llegue el momento de entrar y vivir en la tierra de Canaán, sabrás qué hacer. ¡No hagas lo que hicieron tus antepasados en el desierto, ni lo que hacen los cananeos! Conocer la Palabra de Dios nos hace conscientes de que no podemos culpar a otros por fallar en hacer lo correcto. Responsabilizar a otros por nuestros problemas es un desperdicio de tiempo. Ahora que has escuchado la voz de Dios, ¿cuál es tu respuesta?
Los pecados de nuestros antepasados pueden producir un ruido fuerte en nuestras vidas. Generaciones de personas maltratadas y adictas lo saben. Pero el pueblo de Dios ya no es una víctima de un pasado pecaminoso. Sé responsable y confiesa tus propios pecados. Entrégaselos a la única víctima inocente que carga con la culpa de toda la miseria del mundo: Jesucristo. Sé responsable y admite que has recibido la Palabra de verdad.
Querido Señor, ayúdame a admitir mi propia culpa y a traerla a ti para el perdón a través de Jesucristo, amén.