Deuteronomio 6:1-9
AMAR A DIOS PRIMERO
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón...”
Deuteronomio 6:5
Los bebés son egoístas porque así conviene a su supervivencia y comodidad. Lloran para que los alimenten o les cambian los pañales. Con el tiempo se espera que aprendan a dejar de lado la actitud de “yo primero”, aunque a veces no se logra sin dolor. En la Biblia hay algo que nos debe quedar bien claro: Dios es primero. Eso es bueno porque sin Dios no habría nada. Ni tú, ni tu vecino. Ni árboles, ni lindos cachorros. Es necesario amar a Dios y serle fiel por encima de cualquier otra persona o cosa.
Pero poner a Dios primero también va en contra de la opinión popular o de lo que dicen los terapeutas: “cuida de ti primero”, “desarrolla tu autoestima”. Si no lo haces nadie lo hará ¿no es así? Y no es todo: Amar a Dios primero significa amarlo con todas tus fuerzas, todos los días. Dios primero en tu pensamiento, caminar, hablar, conducir, relación con los demás, en todo lo que haces y dices.
Dios no se cansa de recordárnoslo. Él insiste hasta que nos entreguemos a él. Jesucristo enseñó que una semilla primero debe morir antes de que pueda crecer. Así que debemos morir a la actitud de “yo primero” que es parte de nuestra herencia humana. Al igual que los bebés, debemos aprender que hay otros en nuestro mundo que también tienen necesidades. Y, sobre todo, hay un Otro que exige nuestra completa lealtad, y es el Único que de verdad la merece.
Ayúdanos, Señor, a amarte, sobre todo. A amar también a nuestro prójimo. En Jesús oramos, amén.