18 de abril del 2022
Marcos 16:1-8
EN POS DE ÉL TODO EL TIEMPO
“Vayan, díganle a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de ustedes a Galilea”.
Marcos 16:7
No importa cuán maravillosa haya sido nuestra celebración de la resurrección en el culto, el milagro de la resurrección necesita más atención y una reflexión más profunda. Como los primeros discípulos, debemos dejar el templo e ir a nuestra Galilea, donde vivimos nuestra vida y donde Jesús se ha adelantado a nosotros. Ir a vivir y estar en comunión con él durante el año.
Es como cuando vemos a un perro masticando un hueso. El perro muerde el hueso, lo voltea, lo lame y, a veces, emite un gruñido, similar al ronroneo de un gato. Algo así es lo que el profeta Isaías dijo acerca de un león: “Como un león ruge ...sobre su presa?” (Isaías 31:4). Lo que hace que esto sea notable es que la palabra hebrea que se traduce como rugido generalmente significa meditar. Por ejemplo, en el Salmo 1, una persona bendecida se describe como alguien que medita (gruñe, ruge) en la ley de Dios día y noche.
Necesitamos gruñir por la resurrección. Como un perro entierra su hueso para volver a él más tarde, debemos depositar en nuestro corazón el acontecimiento de la resurrección para volver a él los lunes, martes, miércoles... todos los días, para gruñir sobre él, porque así es su inagotable bondad. Debemos poner nuestra mirada en aquel que va delante de nosotros y que nos inspira a una vida acorde a este gran milagro.
Señor Jesús, que tu gloriosa resurrección nos satisfaga completamente. Ayúdanos a reflexionar sobre ella, haciéndola parte de nuestra vida. En Jesús oramos, amén.
Cada Semana Santa es una temporada ideal para reflexionar sobre la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo. Mucha gente todavía se pregunta por qué tanto ruido acerca de alguien que sufrió la peor de las muertes bajo el imperio romano. Pero una mirada detenida a esos acontecimientos, así como al grandioso final con el Señor resucitado ha hecho a muchos escépticos cambiar de opinión. Por eso, han sido quizá aquellos que han encontrado a Jesús después de dirimir sus dudas, quienes se han convertido en sus más ardientes defensores. Es el caso del apóstol Pablo quien será el “mayor contribuidor” para el devocional de este mes. Esperamos que su visión de la grandeza de Cristo nos inspire a desarrollar vidas más comprometidas y entregadas.
Jack Roeda
Es pastor jubilado de la Iglesia Cristiana Reformada en los Estados Unidos. Fue también profesor de predicación en el Seminario Calvino. Jack está casado con Carol, con quien procreó tres hijos.