2 Corintios 1:18-22
AMÉN
“Pues en él se cumplen todas las promesas de Dios. Por esto, cuando alabamos a Dios, decimos «Amén» por medio de Cristo Jesús”.
2 Corintios 1:20
Tengo amigos que terminan sus mensajes de texto con un “DTB”. Me imagino que aun cuando no se dan el tiempo de escribirlo de manera completa (“Dios te bendiga”), realmente lo desean. Aunque lo mismo me dice la persona a la que doy una moneda por cuidar el vehículo, y en algunos lugares ha llegado a ser una forma convencional de despedirse de otros.
Al terminar nuestras oraciones con un “Amén”, ¿qué es lo que sucede? ¿Se trata simplemente de una despedida? No, la antigua palabra hebrea “amén” se ha traducido a tantos idiomas que se ha convertido en una palabra de uso universal. Esta pequeña palabra hebrea es importante: significa “firme”, “verdadero” o “seguro”. Es como decir: “¡Es verdad!” “Está en lo correcto”, o “¡Que así sea!”. Los cristianos usan “Amén” para afirmar algo. Al final de nuestras oraciones afirmamos con seguridad que Dios escucha y responde nuestras oraciones.
Además, el Señor Jesús a menudo comienza con las palabras “De cierto [amén], de cierto os digo...”. Al hacerlo él afirma que lo que está diciendo es la verdad. Entonces, cuando decimos “Amén” al final del Padre Nuestro, o cualquier otra oración, confesamos que Dios ciertamente escuchará y contestará nuestras oraciones. En lugar de ser una despedida, “Amén” es una declaración de confianza y seguridad en el Dios al que nos dirigimos.
Padre celestial, eres confiable, firme, seguro y veraz en todo lo que dices y haces. Ayúdanos a vivir en la confianza de tu amor y misericordia en todo lo que hacemos. Amén.