10 de noviembre del 2021
Génesis 12:1-9
CAMBIO DE VIDA
“Un día el Señor le dijo a Abram: Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre…”Génesis 12:1a
Siempre existen apegos fuertes en nuestra vida. Nuestro lugar de origen suele inspirar este tipo de actitud. Pero igual lo hacen las instituciones a las que pertenecemos. Nos ponemos la camiseta de una escuela, una empresa, o un entorno social. Pero sin duda que el apego más fuerte es hacia la familia. Dejar nuestro hogar, nuestras costumbres, hábitos, el confort de lo conocido para emigrar a un lugar desconocido es un reto muy grande. Y éste fue el llamado que Abram recibió de parte de Dios.
En su tiempo, Ur era una ciudad próspera y avanzada. Ofrecía una cultura que pocas naciones habían alcanzado. Era fácil echar raíces en un lugar así. Pero Dios tenía otros planes para quien llegaría a ser el padre de la fe. ¿Cuál de las promesas de Dios a Abram habrá captado más su atención? ¿Una nación grande, engrandecer su nombre, ser de bendición a otros? Quizá la lucha más grande de Abram durante su vida fue la de tener descendientes que pudieran formar una nación. Él necesitaba tomar una decisión, y de no haberla hecho, quizá su nombre hubiera sido desconocido para las generaciones subsiguientes.
A través de Jesús, la simiente de Abraham, nosotros también podemos participar de esa bendición. Por la fe en Cristo, esas promesas llegan a ser “amén” para nosotros. ¿Dejarás de aferrarte a lo que te impide venir a él?
Querido Dios, sé que me es difícil cambiar mi forma de pensar y de vivir, pero a eso me has llamado. Dame fuerzas y sabiduría para hacerlo. En Jesús te lo pido, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.