05 de noviembre del 2021
Génesis 4:1-12
HERMANOS DE SANGRE
“Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”.
Génesis 4:2
Nacidos del mismo vientre, hijos del mismo padre, viviendo bajo el mismo techo. Sin embargo, sus vidas tomaron caminos diferentes, y terminaron de manera trágica. Nos referimos a los primeros hermanos de sangre de los que habla la Biblia. El texto dice “y Abel fue pastor de Ovejas y Caín labrador de la tierra”.
El origen del conflicto nos lleva al intento de cada uno de ellos de agradar a Dios a través de una ofrenda. Pero el texto tiene el cuidado de destacar que la ofrenda de Abel era de “las primeras y mejores crías de sus ovejas”. Darle a Dios lo mejor es siempre una ventana a nuestros corazones para saber qué tanto vale él para nosotros. Y Dios se agrada de aquellos que le dan el primer lugar en su vida. Aunque una decisión por él algunas veces puede resultar fatal.
Este relato nos alerta a quienes somos padres de familia. No todos los hijos son iguales, y, aun creciendo bajo un mismo ambiente, pueden desarrollar distintas formas de responder a las circunstancias. Es claro que el problema humano radica en el corazón, y que no son las circunstancias las que hacen la diferencia. Si queremos que nuestros hijos transiten por el camino del bien, es necesario que pastoreemos sus corazones y los guiemos hacia Dios por medio de Jesucristo, porque solo Él puede transformarlos para la gloria de Dios.
Padre celestial llena mi corazón de tu amor, y ayúdame a darte el primer lugar en mi vida. Por Jesús te lo pido, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.