Génesis 4:1-12
HERMANOS DE SANGRE
“Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”.
Génesis 4:2
Nacidos del mismo vientre, hijos del mismo padre, viviendo bajo el mismo techo. Sin embargo, sus vidas tomaron caminos diferentes, y terminaron de manera trágica. Nos referimos a los primeros hermanos de sangre de los que habla la Biblia. El texto dice “y Abel fue pastor de Ovejas y Caín labrador de la tierra”.
El origen del conflicto nos lleva al intento de cada uno de ellos de agradar a Dios a través de una ofrenda. Pero el texto tiene el cuidado de destacar que la ofrenda de Abel era de “las primeras y mejores crías de sus ovejas”. Darle a Dios lo mejor es siempre una ventana a nuestros corazones para saber qué tanto vale él para nosotros. Y Dios se agrada de aquellos que le dan el primer lugar en su vida. Aunque una decisión por él algunas veces puede resultar fatal.
Este relato nos alerta a quienes somos padres de familia. No todos los hijos son iguales, y, aun creciendo bajo un mismo ambiente, pueden desarrollar distintas formas de responder a las circunstancias. Es claro que el problema humano radica en el corazón, y que no son las circunstancias las que hacen la diferencia. Si queremos que nuestros hijos transiten por el camino del bien, es necesario que pastoreemos sus corazones y los guiemos hacia Dios por medio de Jesucristo, porque solo Él puede transformarlos para la gloria de Dios.
Padre celestial llena mi corazón de tu amor, y ayúdame a darte el primer lugar en mi vida. Por Jesús te lo pido, Amén.