06 de noviembre del 2021
Génesis 5:18-24
UNA VIDA QUE TRASCIENDE
“Como Enoc vivió de acuerdo con la voluntad de Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó”. Génesis 5:24
Hay historias en la Biblia que parecen increíbles. ¿Es posible que una persona desaparezca de la tierra sin ver muerte? Y aun si así sucediera, ¿es creíble que haya ido al cielo de manera directa? Los escépticos cuestionan que algo así sea posible. Y con mucha razón. Esto no es algo común ni siquiera en la Biblia, y que algo así haya sucedido nos anima a estudiar con detenimiento el relato.
El caso del que hablamos es el de Enoc de quien la Biblia trata en solo cuatro versículos. Desde Abel, el justo, no se registra una persona tan piadosa como Enoc. Se trata de alguien que “vivió de acuerdo con la voluntad de Dios”. ¿Acaso no sería un resumen magnífico de nuestra vida si solo estas palabras se incluyeran en nuestro epitafio?
Pero Enoc no llegó a ser tan viejo como Matusalén, quien, por cierto, era su hijo. A sus 365 años, no era siquiera un hombre de mediana edad. No sabemos si tenía sueños terrenales, pero sí sabemos que tenía aspiraciones celestiales. Él fue un hombre que entendió que había algo más y dedicó su vida a buscar aquello que trasciende el tiempo y la vida. Pero ir al cielo no es algo que se logra por buena conducta. Si algo así sucedió con Enoc es simplemente “porque Dios se lo llevó”. Y es por gracia que un día también nosotros moraremos con él para siempre.
Señor Jesús quiero caminar contigo y permanecer en ti para siempre, quiero que me guíes en todo momento. Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.