13 de noviembre del 2021
Génesis 14:1-16
CON MI FAMILIA NO TE METAS
“Cuando Abram supo que su sobrino estaba prisionero… salió con ellos a perseguir a los reyes hasta el pueblo de Dan”.
Génesis 14:14
¿Qué haríamos si alguien se mete con nuestra familia? En mi caso difícilmente me quedaría cruzado de brazos, y buscaría cumplir con mi deber de protegerla. No soy una persona violenta y no sé hasta qué punto llegaría, pero cuidar de los nuestros está en el ADN natural del ser humano.
En el pasaje bíblico, encontramos una situación típica de los tiempos patriarcales. Algunos reinos se unían para someter a otros, y, en algunos casos, quedarse con sus bienes. Pero, en este caso, fueron más allá de una acción que pudiera solucionarse con poner la otra mejilla. En esta ocasión, tomaron prisioneros, y entre ellos se encontraba Lot, el sobrino de Abram. ¿Cuál era una respuesta justa de un hombre de Dios en esta situación? El pasaje nos dice que Abram se juntó con otros para lograr la liberación de su sobrino.
Dios ha hecho lo mismo por nosotros. Él vino al mundo para rescatarnos del pecado y de las ataduras del diablo. Él ha hecho todo lo necesario para que seamos libres y estemos a salvo. Su lucha la enfrentó en una cruz y su victoria la consumó al levantarse de entre los muertos. ¿Te has dado cuenta de cuánto Dios te ama a ti y a tu familia? Él no ha escatimado nada por salvarnos. Por eso no nos queda menos que estar enteramente agradecidos, servirle y adorarle por tal amor.
Señor, te ruego que me des fuerza y sabiduría para defender a mi familia como tú lo hiciste en la cruz. En el nombre de Jesús te lo pido, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.