12 de noviembre del 2021
Génesis 13:1-11
LA FAMILIA Y LOS NEGOCIOS
“Pero el lugar donde estaban no bastaba para alimentar a tantos animales. Ya no podían vivir juntos”. Génesis 13:6
Si tuviéramos que elegir entre la familia y los negocios ¿con qué nos quedaríamos? A veces ésta sería una decisión difícil de tomar, pero en la Biblia es claro que, después de Dios, la familia es primero y los negocios después. Hazte la pregunta: ¿por qué trabajas y te esfuerzas cada día?
La familia y los negocios pueden entrar en conflicto, como sucede en esta historia. Un problema de espacio para el ganado amenazaba con distanciar a Abram de su sobrino Lot. La bendición que el Señor les había otorgado podía convertirse en un conflicto permanente entre ellos. ¿Qué podemos hacer en casos como esos? ¿Actuar fríamente para velar por nuestros intereses? “La familia y los negocios no se llevan”, reza la sabiduría popular, pero esta historia nos enseña que lo importante es percibir los problemas a tiempo y darles una solución sabia. Para esto tenemos que orar como la Biblia indica: “enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance sabiduría”.
Hay quienes piensan que las cosas materiales son el problema o que las riquezas son malas, pero no es así. La Biblia dice que “la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella”. Debemos cuidar entonces nuestro corazón para que esa bendición no se ponga por encima de Dios o de nuestros seres amados.
Padre amado, enséñame a establecer mis prioridades en la vida y a amar a mi familia por encima de todas las cosas materiales. En el nombre de Jesús, Amén
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.