15 de noviembre del 2021
Génesis 15:1-21
SEGURO DE VIDA
“Aquel mismo día el Señor hizo una alianza con Abram y le dijo: Esta tierra se la daré a tus descendientes…”
Génesis 15:18
Todo padre que ama a su familia piensa en un plan de retiro para él y los suyos. Piensa en dejar algo para el provenir de sus hijos y su descendencia. El pacto de Dios con Abram incluía a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Esto fue lo que les recordó el Apóstol Pedro a los judíos, “porque esta promesa es para ustedes y para sus hijos y también para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar” (Hechos 2:39).
Las palabras de Abram a Dios expresan el deseo de todo ser humano de posteridad, de preservar nuestro nombre. Esto implica no solo engendrar hijos sino dejarles un seguro de vida. De ese modo, sin importar lo que pueda sucedernos, ellos recibirán las bendiciones futuras de nuestras acciones presentes. Y Dios le confirmó mediante un pacto que sus bendiciones alcanzarían a su descendencia.
El Señor Jesucristo murió en la cruz para hacer efectiva la garantía de nuestra salvación y liberar las bendiciones eternas para cada uno de nosotros. Pero como todo padre queremos que estas bendiciones espirituales lleguen también a nuestros hijos. Por ello es de vital importancia incluirlos en este pacto con Dios y exponerlos a la gracia de Dios a través de congregarnos e inducirlos en el camino correcto por medio de la enseñanza de la Palabra de Dios.
Padre Celestial, concédeme el gozo de ver a mis hijos experimentar las bendiciones espirituales que tú lograste en la cruz para nosotros. Por Jesús, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.