16 de noviembre del 2021
Génesis 16:1-16
DECISIONES DESESPERADAS
“Y Agar le dio un hijo a Abram, y él lo llamó Ismael”.
Génesis 16:15
Una pareja de edad avanzada sin hijos y una promesa divina de tener descendencia que no parece cumplirse son dos ingredientes para una decisión equivocada. Hablamos de Abram y Sara, quienes al ver que Dios no interviene, deciden hacerlo ellos. Recurren a una criada, para ser madre subrogada, y tener un hijo genético de Abram.
En aquella cultura era una práctica común, sin embargo, Dios ya le había dado a Abram una promesa. Esta decisión precipitada provocó que el entorno familiar se tornara en una fuente de conflicto. Eventualmente, cuando Dios cumpla la promesa de darles un hijo, los problemas no se hicieron esperar. Y en el futuro, Isaac e Ismael llegarían a ser cabezas de naciones, protagonistas de un duelo constante.
Necesitamos aprender a esperar en el Señor. Jesús esperó treinta años para iniciar su ministerio. Sin duda que la espera fue larga, pero cuando llegó el tiempo estaba listo para cumplir su misión. Dios tiene sus tiempos y sus métodos. ¿Has esperado largo tiempo por ver cumplida una promesa bíblica en tu vida? ¿Crees que el ejemplo de Abram y Sara es un llamado de Dios a no precipitarte y tomar el asunto en tus manos? Es importante orar y estudiar la Biblia para saber cuándo esperar y cuándo Dios quiere que actuemos. Y Dios le dará el discernimiento para saber qué es lo correcto.
Señor, dame la paciencia para esperar en tus promesas. Sé que siempre cumples tu Palabra. En Cristo Jesús, Amén
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.