17 de noviembre del 2021
Génesis 17:1-27
IDENTIDAD ESPIRITUAL
“La alianza que hago contigo, y que haré con todos tus descendientes en el futuro, es que yo seré siempre tu Dios y el Dios de ellos”.
Génesis 17:7
Le llaman brecha generacional, pero no es más que una manera de decir que las creencias y costumbres de los mayores ya no encajan con las nuevas generaciones. ¿Ha vivido usted la experiencia de que hasta un pequeño le haga sentir obsoleto o anticuado por no estar al día con las nuevas aplicaciones y dispositivos electrónicos? Pues tenga cuidado, porque muy pronto van a comenzar a cuestionar y hasta abandonar la herencia espiritual que usted tanto atesora.
¿O no le importa realmente si sus hijos continúan en la fe o no? Porque la Biblia sí recalca que a Dios le importa que nuestros descendientes sean incorporados en los beneficios y bendiciones que significa tenerlo como nuestro Dios. Aunque se dice a veces que Dios no tiene nietos, lo cierto es que Dios incluye en su pacto a nuestros hijos. Ese es el caso del pacto que Dios hace con Abraham, en el que se incluye a “todos sus descendientes en el futuro”. El mismo principio se incluye en el nuevo pacto cuando Pedro afirma que “esta promesa es para ustedes y para sus hijos”.
Y él espera que nosotros transmitamos ese legado a las siguientes generaciones. Que ellos aprecien que nosotros somos nuevas criaturas, pertenecientes al reino de Dios. Nuestra ciudadanía está en los cielos y aquí somos embajadores de Cristo, representantes de Dios.
Dios eterno, te pido que me ayudes a honrar tu nombre en todo lo que haga, sea de palabra o de hecho. En Jesús te lo pido, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.