Génesis 12:1-9
CAMBIO DE VIDA
“Un día el Señor le dijo a Abram: Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre…”Génesis 12:1a
Siempre existen apegos fuertes en nuestra vida. Nuestro lugar de origen suele inspirar este tipo de actitud. Pero igual lo hacen las instituciones a las que pertenecemos. Nos ponemos la camiseta de una escuela, una empresa, o un entorno social. Pero sin duda que el apego más fuerte es hacia la familia. Dejar nuestro hogar, nuestras costumbres, hábitos, el confort de lo conocido para emigrar a un lugar desconocido es un reto muy grande. Y éste fue el llamado que Abram recibió de parte de Dios.
En su tiempo, Ur era una ciudad próspera y avanzada. Ofrecía una cultura que pocas naciones habían alcanzado. Era fácil echar raíces en un lugar así. Pero Dios tenía otros planes para quien llegaría a ser el padre de la fe. ¿Cuál de las promesas de Dios a Abram habrá captado más su atención? ¿Una nación grande, engrandecer su nombre, ser de bendición a otros? Quizá la lucha más grande de Abram durante su vida fue la de tener descendientes que pudieran formar una nación. Él necesitaba tomar una decisión, y de no haberla hecho, quizá su nombre hubiera sido desconocido para las generaciones subsiguientes.
A través de Jesús, la simiente de Abraham, nosotros también podemos participar de esa bendición. Por la fe en Cristo, esas promesas llegan a ser “amén” para nosotros. ¿Dejarás de aferrarte a lo que te impide venir a él?
Querido Dios, sé que me es difícil cambiar mi forma de pensar y de vivir, pero a eso me has llamado. Dame fuerzas y sabiduría para hacerlo. En Jesús te lo pido, Amén.