02 de septiembre del 2021
Génesis 2:4-9
EN MEDIO DEL JARDÍN
“…En medio del jardín puso también el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal”.
Génesis 3:2-3
La Biblia es la Palabra de Dios para nosotros. En ella él nos revela la gran historia de la creación, la salvación en Cristo, y la comunión eterna entre Dios y su pueblo. Pero es también una obra literaria maestra, llena de personajes, figuras y símbolos que se entrelazan significativamente de principio a fin.
Piense por ejemplo en los árboles mencionados en Génesis 2:9. ¿No le llama la atención que entre tantas plantas se mencionen precisamente éstas? Y cuando Dios distribuyó la vegetación en el huerto, no las colocó en una esquina, sino en el centro mismo. Y para que no quede duda de su importancia, se trata de árboles prototípicos de otros que se mencionan más adelante: árboles que indican vida y fecundidad, y árboles que representan posibilidades de quebrantamiento y desobediencia. 
El árbol de la vida anticipa muchas historias que tratan de esperanza, redención, promesa y consuelo, y nos recuerda el comienzo maravilloso de un mundo lleno de abundancia y bendición. La vida que representa incluye la relación amorosa entre Dios y la creación. Por eso, no es ninguna sorpresa que en Apocalipsis 22:1-2 aparezcan de nuevo los cielos nuevos y tierra nueva donde viviremos con Dios para siempre. Se encuentra en medio de la calle de la santa ciudad, prodigando vida y salud en un mundo sin maldición.
Señor, gracias por mostrarnos tus amorosas y generosas promesas en la imagen del árbol de la vida. Por
Jesucristo, Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.