Génesis 3:1-20
OPCIÓN MÚLTIPLE
“Y la mujer le contestó: …Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol…”
Génesis 3:2-3
El árbol del conocimiento del bien y del mal. No sabemos cómo era, pero sí para qué. Era lo único que Dios había expresamente prohibido. Ese árbol representaba las decisiones equivocadas posibles que la gente podía tomar: lo opuesto a todo lo que es bueno, verdadero y hermoso. En lugar de glorificar a Dios, los seres humanos también tenían la posibilidad de tomar una dirección distinta. Es un presagio desgarrador ver a Adán y Eva comer de ese árbol y esto apunta a todas las ocasiones en que el pueblo de Dios tomaría decisiones pecaminosas en el futuro.
En la Biblia encontramos que algunas personas han preferido satisfacer sus apetitos e intereses, mientras que otras han obedecido y confiado en Dios, haciendo lo correcto. Es cierto que todos fuimos creados a la imagen de Dios, pero cada uno de nosotros puede desobedecer y pecar contra Dios, rompiendo nuestra relación con él y con todo a nuestro alrededor.
Al final, el problema del pecado se confronta en la muerte de Jesús para nuestro bien. En lugar de experimentar continuamente el alejamiento provocado por comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, somos reconciliados con Dios mediante cuando Cristo ofreció su propia vida. En el árbol de la cruz, a través de su muerte, Jesús nos trajo reconciliación, restauración y renovación.
Señor, a menudo nos sentimos tentados a hacer lo que nos plazca. Líbranos de nuestras decisiones dañinas, y ayúdanos a perseguir lo que es bueno y verdadero. Por amor a Jesús, Amén.