Juan 1:35-45
¿POR QUÉ NO INVITAS?
“Al primero que Andrés se encontró fue a su hermano Simón, y le dijo…”Salmos 146:5
No había nada llamativo en Andrés. Mientras su hermano Simón era impetuoso, Andrés era reservado. Puede que no haya sido un predicador poderoso como Pedro, pero le gustaba conducir a otros a Jesús. Después de que decidió seguir a Jesús, lo primero que hizo Andrés fue buscar a su hermano y decirle: “Simón, tienes que conocer a este hombre que ha cambiado mi vida”. Más tarde, en la alimentación de los 5,000 fue Andrés quien trajo al niño con un pequeño almuerzo a Jesús. Y en Juan 12 leemos que Andrés trajo a algunos extranjeros para que conocieran al Maestro. De una forma tranquila y sin pretensiones Andrés se convirtió en un elemento vital para Cristo.
La mayoría de nosotros no subiremos a plataformas para cantar o compartir la verdad de Dios frente a miles de personas. Pero todos podemos invitar a alguien para que venga con nosotros a un lugar donde puedan conocer a Jesús.
Las encuestas muestran que entre el 80 y el 90 por ciento de quienes llegan a la fe lo hacen como resultado de su relación con otro creyente. Las personas le cuentan a sus amigos acerca del Salvador. Ellos los invitan a la iglesia, a los conciertos cristianos y a las cruzadas donde el evangelio se presenta de maneras interesantes y comprensibles. ¿A quién puedes traer para conocer a Jesús? ¿Por quién estás orando de esta manera?
Señor, ayúdanos a llevar a la gente a una relación viva contigo, como Andrés y tantos otros que como él lo hicieron. En tu nombre, Amén.