Juan 1:1-9
ERES UN TESTIGO
“Dios lo envió como testigo, para que diera testimonio de la luz...”
Juan 1:7
Juan el Bautista era excéntrico. Su vestimenta y su dieta deben haber sido todo un espectáculo. Pero fue el llamado de Juan, no su ropa lo que lo hizo único. Él sabía exactamente quién lo había enviado y por qué. Fue enviado por Dios para dar testimonio de Jesús, de la luz, al igual que nosotros.
Un testigo es simplemente aquel que informa de lo que ha visto y oído. Comparte conocimientos personales e información de primera mano. El testimonio de un testigo puede ser valioso y convincente. El testimonio de un testigo confiable influye muchas veces en los miembros del jurado.
Como testigos de Cristo, compartimos nuestra experiencia personal de él. Contamos al mundo acerca de nuestro Salvador y lo que él ha hecho por nosotros. Este tipo de testimonio puede ser valioso y convincente. Al relacionarnos con incrédulos, es importante recordar quiénes somos. No somos el fiscal que busca construir un caso fuerte contra otros. Tampoco los jueces o jurados que buscan condenarlos o absolverlos. No somos el oficial ni el alguacil que arresta. Somos testigos, llamados a testificar acerca de Jesús, a compartir nuestra experiencia personal con quienquiera que escuche. Lee las palabras de Juan 1:6-8, reemplazando todas las referencias a Juan con tu nombre. ¿Te ayuda esto a ver con más claridad quién eres y por qué?
Señor Jesús, ayúdanos a reflexionar sobre nuestro llamamiento a ser testigos tuyos. Capacítanos para dar un buen testimonio. Amén.