16 de agosto del 2021
Hechos 1:7-14
SUPERANDO NUESTRA FALTA DE ORACIÓN
“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego”.Hechos 1:14
Si queremos ser luz y sal en este mundo, tenemos que pedir ayuda a Dios. Aunque parece obvio, tenemos la tendencia a ser autosuficientes, y a centrarnos en herramientas y técnicas, métodos y materiales. En el proceso, a menudo pasamos por alto la oración. Jesús identificó la falta de oración como una barrera para un evangelismo eficaz.
Los primeros seguidores de Jesús tuvieron que aprenderlo. Después de recibir su llamado a ser testigos de Cristo y luego verlo ascender al cielo, regresaron a Jerusalén para orar. Una gran cosecha espiritual siempre comienza con la oración. El deseo de dar testimonio, el valor para alzar la voz, las palabras que compartir, la persona con la cual hablar, la apertura del corazón de alguien al mensaje, todas estas cosas dependen directamente de la actividad de Dios. A menos que Dios esté involucrado, no habrá nada espiritualmente significativo. Dios nos llama a humillarnos y orar por la obra de Su Espíritu.
Tratar de ser testigo sin oración es como tratar de esquiar en un estanque o lago poco profundo. No sólo es una tontería; es peligroso. Así que ora regularmente por los perdidos. Oren por ellos por nombre. Oren por oportunidades para compartir las buenas noticias. Oren para encontrar las palabras correctas. Oren por corazones responsivos. Oren por un despertar espiritual.
Señor Jesús, ayúdanos a hacer de la oración una prioridad. Gracias por usarnos como testigos. Danos oportunidades de compartir tu amor con los demás. En tu nombre, Amén.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, la gente acudía de distintos lugares para escucharle. No siempre fue fácil encontrar un lugar cómodo desde el cual dirigirse a la multitud, y, en una ocasión, lo hizo desde un bote prestado. El dueño de aquella embarcación no se imaginaba que, un día, el Señor le convertiría en un gran pescador de hombres. Hablamos del apóstol Pedro, quien aceptó el llamado de Jesús, y continuó de ese modo con su misión aquí en la tierra. Usted tam- bién puede formar parte del equipo de Jesús, aunque no llegue a ser tan famoso como aquel discípulo. Este mes queremos alentarle a involucrarse personalmente en la misión de Jesús. Una emocionante aventura espera a todos los que estén dispuestos a subir al bote.
Dan Jongsma
Dan Jongsma sirve actualmente como pastor en Nashville, Tennessee, y ha trabajado antes en Illinois y Michigan, como plantador de iglesia y pastor juvenil.