2 Timoteo 1:3-12
SUPERANDO LA TIMIDEZ ESPIRITUAL
“Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio”
2 Timoteo 1:7
La timidez espiritual es ese sentimiento incómodo o sensación de ansiedad que te oprime cuando tienes la oportunidad de hablar con alguien acerca del Señor. Todos hemos pasado por eso. La oportunidad se presenta, pero la presión nos ahoga. La timidez espiritual nos aflige a todos a veces. En algunas situaciones nunca llegamos a hacerle a alguien “la gran pregunta”, ni a ofrecer “la invitación” para venir a Jesús.
A principios de la década de 1900, Henry Ford compró una gran póliza de seguro para todos sus empleados. Un periódico se enteró de la historia e hizo públicos los detalles. Uno de los amigos cercanos de Ford, que era un vendedor de seguros, leyó sobre esto y se molestó bastante. Llamó a Ford y le preguntó por qué no había comprado una póliza a su compañía. Ford respondió: “Porque nunca me preguntaste”.
¿Cuántos de nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y conocidos podrían decirnos: “Nunca creí en Jesús porque nunca me lo pediste? Nunca me uní a la familia de Dios porque nunca me invitaste a hacerlo”. Pablo nos recuerda que “Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder”. Demos gracias a Dios porque él puede domar nuestros miedos. Con la oración y la práctica, todo creyente puede convertirse en un testigo eficaz.
Padre, abre nuestra boca para hablar de tu amor transformador. Reemplaza nuestra timidez con confianza y valor para que los demás te conozcan y vivan. En Jesús, Amén.