Filipenses 1:12-20
LA ALEGRÍA DE LLEVAR A LA GENTE A CRISTO
“…porque, sean sinceros o no, están anunciando el mensaje de Cristo, y eso me hace sentirme muy feliz” Filipenses 1:18
¿Qué puede alegrar el corazón de un misionero que se encontraba en la cárcel por predicar el evangelio? Pablo está en espera de ser juzgado. No sabe si saldrá con vida, pero hay algo que lo hace muy feliz: que la gente está experimentando el gozo de predicar a Cristo. Ellos están conociendo el gran placer de ayudar a la gente a encontrarse con Dios.
Esto es cierto a nivel individual y grupal, ya que trabajamos como un cuerpo en la iglesia local para predicar de Cristo a la gente. Cuando un indeciso se convierte en creyente o un indiferente en discípulo, todos nos regocijamos. ¿Por qué? Porque todos somos parte del equipo de búsqueda y rescate de Cristo. Todos jugamos un papel.
Obviamente, nosotros no salvamos a nadie; la salvación es obra de Dios. Lo que sí podemos hacer es llevar a las personas a la cruz, invitarlas a la fiesta y ayudarlas a involucrarse en la familia de Dios. Sólo piensa en el momento en que alguien te mire a los ojos y diga: “Dios te usó para traerme a él. Necesitaba a alguien cuya vida coincidiera con su mensaje. Y tú eras esa persona. Gracias por tenderme la mano cuando sentía que me hundía. Gracias por toda la eternidad”. Incluso si una sola persona te dice esto una vez, nunca volverás a ser el mismo. Te convertirás en un testigo de Jesús mucho más motivado.
Señor Jesús, además de nuestra salvación, no hay mayor gozo que ayudar a los demás a encontrarte. Ayúdanos a ser eslabones en la cadena que lleva a la gente a ti. En tu nombre, Amén.