Mateo 18:10-14
SUPERANDO NUESTRA INDIFERENCIA
“…el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños”
Mateo 18:14
Al hablar a la iglesia acerca del evangelismo, he descubierto que la mayoría de los seguidores de Cristo saben que están llamados a compartir su fe y a testificar de Cristo. Sin embargo, ellos luchan por convertir sus convicciones en acciones concretas. Hay varias barreras que se interponen en el camino y tienden a frenar nuestro progreso. Así que, aprendamos cómo superar algunas de esas barreras.
Jesús contó la parábola de la oveja perdida a un grupo de fariseos y expertos de la ley (Lucas 15:1-7). Como parte de la élite religiosa, estos líderes se escandalizaban al ver a Jesús asociarse con pecadores perdidos, a quienes ellos consideraban indignos del amor de Dios.
En respuesta a su indiferencia, Jesús habló de un pastor compasivo. Al ver a una oveja perdida errando por el desierto, la prioridad número uno del pastor era rescatar a su única oveja perdida y traerla de vuelta al redil. Ningún sacrificio o sufrimiento era demasiado grande para ese pastor fiel. ¿Nos apasiona la gente perdida que nos rodea? ¿Pasamos tiempo cultivando relaciones con las personas y orando por oportunidades para servir de testigos? Si el buen pastor, Jesús, estaba dispuesto a dejar las comodidades del cielo para llegar a las personas perdidas, nosotros también debemos estar dispuestos a alcanzarlas.
Bendito Dios, perdónanos por ser a veces indiferentes a la condición espiritual de las personas que nos rodean. En Jesús, Amén.