Salmo 145:1-9
UN HOMBRE MUY FELIZ
“Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob, quien pone su esperanza en el Señor su Dios”.Salmos 146:5
Si hacemos una encuesta hoy acerca de las cualidades de un hombre feliz, tal vez el resultado sería el siguiente: feliz es el hombre que goza de salud perfecta, que tiene una gran cantidad de dinero y mucha energía. Feliz es el hombre que goza de gran influencia, que ha probado la miel del éxito y que bebe de las copas del placer.El salmista tiene un entendimiento diferente. Para él, feliz es el hombre que tiene al Dios de Jacob como su refugio. La ayuda que viene del hombre y emana de la tierra es demasiado frágil. No nos sirve de nada en la hora de la angustia, ni nos sostiene en la hora de la muerte. Solo Dios es la roca firme para nuestros pies en tiempos de tormenta. Solo Dios puede ser el ancla segura de nuestra alma en los mares agitados de la vida. Solo el Dios de Jacob puede ser nuestra ayuda en la vida y en la muerte, en el tiempo y en la eternidad.Feliz es el hombre que tiene al Dios misericordioso y bueno como su esperanza. Feliz es el hombre que se vuelve a Dios y pone en él toda su confianza. Ese hombre nunca será confundido ni desamparado. Pero el salmista dice que esta esperanza solo puede ser de ayuda para aquellos que confían en Dios, como su Dios personal. ¡Solo experimentan ese refugio aquellos que conocen a Dios íntimamente y experimentan su gracia, su amor y su cuidado!
Buen Dios, perdona la incredulidad y rebeldía de este corazón. Se tú mi ayudador en los afanes de cada día. Enséñame a reflejar tu paz. Por tu Hijo Jesús, Amén.