22 de mayo del 2021
2 Corintios 4:1-6
¡SEA LA LUZ!
“Porque el mismo Dios que mandó que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro corazón…”
2 Corintios 4:6
Es difícil ya imaginar un mundo a oscuras. Hemos llegado a depender tanto de la energía eléctrica que, aun en ciudades pequeñas, un apagón generalizado es capaz de provocar intranquilidad y caos. A veces se nos olvida que en un pasado remoto todo estaba envuelto en una densa oscuridad.
Por eso es un alivio saber que este universo es producto de un Dios que es luz, que ama la luz, que habita en la luz. De allí que lo primero que Él hizo al comenzar su obra creativa fue iluminarlo como si estuviera poniendo luces a un árbol de navidad. ¿Le parece increíble que Dios haya hecho esto? ¿Le cuesta trabajo aceptar que todo lo que existe tuvo un comienzo?
No se preocupe. Dios todavía sigue haciendo algo semejante. Las tinieblas intentan oscurecer su obra y sus enemigos buscan empañar su gloria manifestada en su Hijo Jesucristo. Es un intento desesperado por impedir que el evangelio transforme el corazón de los seres humanos, de manera que nuestros ojos puedan verle como el Dios glorioso que es. Pero Dios, al igual que en la creación, interviene para iluminar nuestros corazones. De esa forma elimina nuestra ceguera espiritual para que podamos deleitarnos en las buenas nuevas de Jesucristo. Y este milagro de la nueva creación es igual de maravilloso al del primer día de la creación original.
Señor, abre mis ojos para que pueda verte en toda tu majestuosidad. Ilumina mi mente para entender tu gloria en Cristo. En su nombre, amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil