21 de mayo del 2021
Mateo 5:38-48
AMA A LAS PERSONAS
“...si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra”.
Mateo 5:39
El mensaje de Jesús es desafiante. Tomado de forma literal y fuera de contexto hasta parecería contrario a toda lógica y sentido común. Hay quienes discuten incluso si el sermón del monte es solamente un ideal y no una norma de vida como algunos defienden. A simple vista, pasajes como éste reflejan todo lo contrario de lo que la cultura nos anima a hacer: a perpetuar la actitud de “el que me la hace me la paga”.
Pero una acción de mansedumbre y desprendimiento radical como Jesús lo predica, solo puede estar basado en un principio mayor: “Amarás a tu prójimo”. Si uno actúa mansamente, o se desprende de sus propios bienes, es porque está mandando un mensaje poderoso de que se ama a la otra persona. Como Pablo diría después, “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:3)
No solo eso, sino que éste es el carácter que se espera de los verdaderos seguidores de Jesucristo. Al llamarnos a amar a nuestros enemigos, nos plantea un estilo de vida que se distingue del de aquellos que no conocen al Señor. “Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?” Y para que no quedara lugar a dudas de que esto es lo que él espera de nosotros, Jesús nos dio el ejemplo al encarnar ese amor.
Señor, que el mal sea vencido por el bien en todos los instantes de mi vida. Quiero ser identificado como un buen cristiano. En el nombre de Jesús, amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil