16 de mayo del 2021
Proverbios 15:1-10
CUIDADO CON LAS PALABRAS
“La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más”.
Proverbios 15:1
Este día vamos a tener la oportunidad de responder a una gran cantidad de situaciones. Muchas de esas respuestas las hacemos de manera automática. No solo eso. Tal vez conozcamos personas que hablan de una forma tan golpeada, con palabras duras que hieren a otras personas. O quizá nos pase a nosotros. Salimos de prisa en la mañana, sin paciencia para esperar el autobús, menos para el conductor que está expuesto también a cometer errores. A medida que pasa el día nos vamos llenando de rabia y basta cualquier cosa, por muy pequeña que sea, para sacarnos de quicio.
Debemos revestirnos del carácter de Cristo desde muy temprano para responder de manera amable. El mundo ya es tan complicado y hay tanta gente impaciente como para que, con nuestras respuestas, echemos más leña al fuego.
Que nuestra oración al comienzo de cada día pueda ser así: “Señor, en el silencio del amanecer de este día, yo te pido la paz, la sabiduría, la fuerza. Quiero ser paciente, comprensivo, y ver más allá de las apariencias de tus hijos, para verlos como tú mismo los ves y, así, no ver sino el bien en cada uno. Que yo sea tan bondadoso y alegre que todos los que se acerquen a mí sientan tu presencia. Vísteme de tu belleza, Señor, y que, en el transcurso de ese día, yo te refleje ante los demás”.
Amado Dios, revístenos de tu paz y de tu amor para que digamos palabras dulces a las otras personas. Amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil