2 Timoteo 2:14-26
QUIEN AMA, CORRIGE
“Un siervo del Señor debe corregir con corazón humilde a los rebeldes”.
2 Timoteo 2:25
No nos gusta que nos corrijan. Cuando alguien nos llama la atención es probable que reaccionemos con molestia y que hasta guardemos un sentimiento de amargura en su contra. Pero recibir una corrección adecuada es parte de la vida. ¡Y cuánto apreciamos a aquellos que tuvieron el tacto suficiente para hacerlo con amor y ternura!
En la vida cristiana también la necesitamos. Por eso la Palabra de Dios exhorta a los maduros en la fe a que guíen a aquellos que están dando sus primeros pasos. Y debemos dar gracias por ellos, porque muchas veces, como las ovejas en el campo, no nos damos cuenta cuando nos estamos alejando peligrosamente del resto del rebaño. Dios los ha colocado para advertirnos y amonestarnos cuando sea necesario.
Lamentablemente también en la iglesia pueden darse casos de abuso espiritual de quienes están al frente. Por eso debemos tener cuidado. ¿Cómo distinguir al fiel pastor del lobo vestido de oveja? Este pasaje nos da varias claves, pero mencionemos solo dos. La primera tiene que ver con la actitud: que lo haga con corazón humilde. Un pastor soberbio y malintencionado es fácil de distinguir. La segunda tiene que ver con el contenido de la corrección: que éste sea bíblico. Es alguien que “enseña debidamente el mensaje de la verdad”. Debemos dar gracias a Dios por sus siervos que nos corrigen.
Señor, gracias por los siervos tuyos que has puesto en mi camino para corregirme. En el nombre de tu Hijo, Amén.