Job 19:23-29
DEFENSOR DE OFICIO
“Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo”
Job 19:25
¡Cuánto deseamos tener alguien que nos defienda cuando somos acusados injustamente! En ocasiones, hasta los amigos más cercanos se vuelven en contra nuestra. ¿En quién confiar cuando nos quedamos solos contra el mundo?
En los tiempos bíblicos había lugar para un defensor, quien debía ser un pariente cercano. Se le llamaba “redentor”, y era de gran ayuda cuando una propiedad, una acusación falsa o la falta de descendientes estaba en juego. Éste es el anhelo que expresa una persona que la Biblia describe como un “hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Job suplica por un redentor que le defienda delante de Dios, ante el ataque incesante de quienes consideraba sus amigos. No se imaginaba que, delante de Dios, su acusador era Satanás mismo.
Nosotros debemos estar agradecidos que el deseo de Job ha sido cumplido para los creyentes del nuevo pacto. Jesucristo, es nuestro redentor y abogado. Debido a la obra de Cristo, los intentos de Satanás de levantar cargos en nuestra contra resultan en vano. Por eso el apóstol Pablo pregunta valientemente: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (Romanos 8:33). Aun cuando el acusador en ocasiones tenga razón, nosotros podemos al igual que Job declarar: “Yo sé que mi redentor vive”.
Querido Padre, Gracias por darme un abogado. Porque con él no miras mi falta, sino su sacrificio. Por Jesús, amén.