03 de diciembre del 2020
1 Samuel 2:1-11
ORACIONES VALIENTES
“Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová”
1 Samuel 2:1
¿Se ha puesto a pensar alguna vez en las implicaciones de nuestras oraciones? En algunas de ellas prometemos o pedimos cosas como éstas: “mi mente toma, oh Dios”, “No daré mi amor a nadie más que a ti”, “Renuévame… pon en mí tu corazón”. ¿Entendemos realmente lo que pedimos?
Ana, una mujer israelita, sabía lo que pedía. También estaba consciente de lo que prometía: “Si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y…dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida”. Para una mujer estéril, cuya aflicción era no tener hijos, esta promesa se antoja difícil de cumplir.
Cuando el Señor respondió su oración y le dio un hijo, Ana no volvió a la casa de Dios en dos o tres años. ¿Se habría arrepentido de su ofrecimiento? De ninguna manera. Solo estaba esperando que el niño no necesitara del alimento materno. Cuando volvió lo hizo para entregar el niño al servicio de Dios en medio de un ambiente de adoración y ofrendas de gratitud al Señor.
“Mi corazón se regocija en Jehová”, comienza su oración de ese día al Señor. No hay reclamos, ni remordimiento. ¿Quién puede hacer una oración así en un momento como éste? María, la madre del Señor. Su famoso cántico está inspirado en las palabras de la oración de Ana. Ambas tuvieron que entregar a su hijo para servir al Señor.
Padre, perdónanos por olvidar a veces los votos que hacemos y por elevar a veces oraciones que no pensamos cumplir. En Jesús. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.