Salmo 2:1-12
TIEMPOS TURBULENTOS
“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”
Salmo 2:7
Los británicos llevan ya casi setenta años esperando ver la coronación de un nuevo rey. La ceremonia de ascensión al trono de Isabel II en 1953 fue el primer evento de este tipo en ser televisado. Como en el caso de algunas de las bodas reales del Reino Unido, seguramente la coronación de un nuevo monarca atraerá una gran audiencia a nivel mundial.
Este Salmo celebra la entronización del rey de Israel en Jerusalén. Era también un gran acontecimiento porque el nuevo soberano era portador de una unción divina y una relación especial con Dios. Pero dado que las monarquías antiguas tenían un mayor peso político que las actuales, el ascenso de un nuevo rey también enfrentaba amenazas de todo tipo.
Sin embargo, las palabras de este salmo también apuntan a Jesús, el hijo de David. Aunque en esos tiempos no había televisión, Dios reconoció públicamente desde el cielo a Jesús como su Hijo al momento de su bautismo. En la cruz, aunque de forma sarcástica, se leía la gran verdad que Cristo es rey. Es solo en él que se cumplen las promesas a David de un reino que no tendrá fin, y, al cual, por la fe, judíos y gentiles tenemos acceso por igual. Y es en él que esperamos que Dios consume la victoria sobre sus enemigos, instaure una paz duradera, y nos permita vivir en comunión con él sin ninguna amenaza o peligro.
Oh, Dios, ayúdame a extender tu reino honrando a tu Hijo como mi Rey en cada esfera de la vida. Amén.