16 de noviembre del 2020
Lucas 1:5-25
UN HIJO ESPECIAL
“Yo soy Gabriel, y estoy al servicio de Dios; él me mandó a hablar contigo”
Lucas 1:19
Elisabet, esposa de Zacarías, era una mujer fervorosa, que, al igual que grandes mujeres de la Biblia, no podía tener hijos. Un día un ángel le apareció y le dijo que tendría un hijo. Pero su marido reaccionó con incredulidad, porque ambos eran ancianos. Pero, incluso a su edad avanzada, Elisabet concibió y dio a luz a aquel que prepararía el camino para el Mesías.
Esta mujer entendía la importancia de su hijo en el Plan de Dios. Por eso cumplió muy bien su papel de madre con alguien que iba a ir delante del Señor, con el espíritu y el poder del profeta Elías. Su hijo, Juan, tenía además la tarea de reconciliar a los padres con los hijos y que los rebeldes aprendan a obedecer y, de este modo, el pueblo de Israel estuviera preparado para recibir al Señor.
Juan fue un hijo especial que fue anunciado de una manera muy especial. Antes de la declaración de Zacarías, el ángel dijo: “Yo soy Gabriel, y estoy al servicio de Dios; él me mandó a hablar contigo”.
¡Qué inmensa gracia recibir el anuncio del embarazo a través de un ángel del Señor! Pero Juan debió haber aprendido en el hogar acerca del plan de Dios que años después predicaría en el desierto. Nuestros hijos también son especiales... Edúquelos para que anuncien las buenas nuevas del Evangelio.
Eterno Dios, ayúdame a entender que mis hijos son, primero, tus hijos. Amén.