11 de septiembre del 2020
Salmo 32
ARREPENTIMIENTO
“Mi pecado te declararé, y no encubrí mi iniquidad”.
Salmo 32:5
Cuando el Señor nos enseñó a orar su oración modelo (Mateo 6:9-13) nos dijo que orásemos por el perdón de nuestros pecados; eso es lo que significa pedir “perdónanos nuestras deudas”. Cuando más avanzados en santificación, mas nos damos cuenta que tenia mucha razón. Con frecuencia creemos que somos mas santos cuando nuestros pecados son menos; la realidad es que somos mas santos únicamente cuando nuestro arrepentimiento es más hondo y sentido.
Sólo los piadosos pueden arrepentirse. Cualquiera puede sentir remordimiento pero eso no es arrepentimiento. La diferencia entre el remordimiento y el arrepentimiento queda ilustrada en el caso de dos hombres muy tristes que estaban en una prisión por robos cometidos. Uno decía: “Insensato que soy. Dejé mis impresiones digitales en el robo. Si algún día salgo de aquí, jamás cometeré ese error nuevamente!”. El otro decía: “Insensato que soy. Cometí un robo. Si algún día salgo de aquí, jamás cometeré otro robo!”. El primero sentía remordimiento; el otro estaba arrepentido.
La confesión es humillante y muchas veces duele. No se puede arrepentir sin sentir dolor por lo que ha hecho. Esto es parte del proceso por el cual somos reconciliados con Dios: humillante por cierto pero resulta en perdón.
Señor y Dios, tantas veces hemos pecado contra Ti. Te confesamos nuestros pecados y te pedimos el perdón. Lo hacemos en el nombre bendito de Jesucristo. Amén.