14 de agosto del 2020
1 Juan 1:1-4
COMUNIÓN
“Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros”1 Juan 1:3
Hace un par de años, nuestra congregación pasó una semana entera en oración, veinticuatro horas por día. Creamos una sala de oración, cubrimos las paredes con las peticiones, e invitamos a todos los miembros a inscribirse para orar por una hora durante esa semana. Todos, menos cuatro, de los 168 intervalos de tiempo se llenaron. A mí me tocó temprano en la mañana del martes.
El Señor me tocó poderosamente esa mañana cuando leí lo que habían escrito aquellos que ya habían estado allí orando. En las paredes y en el libro de oración en la mesa, estas personas habían escrito muchas palabras. Había palabras de profunda gratitud a Dios, palabras de paz, de esperanza y de gozo. Y palabras de lucha con la duda, el dolor y la pérdida. A pesar de que yo estaba solo en aquella habitación, me sentía acompañado. Yo estaba junto con ellos, con el Padre y con su Hijo, Jesucristo.
Esta es la comunión que leemos en nuestro texto- comunión que Dios mismo crea mientras reúne a todos en la proclamación del evangelio. Es la comunión que tenemos unos con otros, si estamos en la misma habitación o no. Es la comunión con los demás en Dios, y hace que nuestro gozo sea completo. Mientras oran hoy día, recuerde que está conectado con una comunidad de hermanos intercesores que circunda el globo.
Querido Dios, ayúdanos a mantener en movimiento la comunión genuina con otros. Que sea la clase de comunión que Dios desea para que nuestro gozo sea completo al revelar su gloria. Amén.