Lucas 15:1-7
UN ABRAZO SANTO
“…hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos…”
Lucas 15:7
Me alegro haber visto ese abrazo, aunque no recuerdo mucho porque era muy niño. Un día mi padre, quien era el pastor de nuestra iglesia, me llevó a una reunión de líderes de la iglesia. Es allí donde me acuerdo que mi papá abrazaba a alguien. También recuerdo que había un hombre que tenía lágrimas corriendo por sus mejillas. Y la persona que estaba siendo abrazada era la hija mayor de ese hombre. Después de mucho tiempo entendí que esa mujer había vuelto a casa, a su familia, a su iglesia, y a Dios. Esa fue la razón de las lágrimas de su papá. Sin duda fue el motivo del abrazo de mi padre.
Puede ser que los líderes que estaban allí se sintieran un poco incómodos con las lágrimas y los abrazos, pero también, me imagino que se estaban gozando por el regreso de esa hija perdida. De seguro no era una versión moderna de los líderes religiosos de los días de Jesús, quienes resentían que Jesús pasara tiempo en compañía con los “pecadores”. Los líderes de nuestra iglesia se emocionaron al ver que la gracia de Dios había tocado la vida de esa hija.
Me alegro recordar ese abrazo. Me hace pensar en la obra que la iglesia está haciendo: ofrecer un hogar para los pecadores.
Padre, cuando la iglesia es un lugar seguro para las personas con corazones destrozados, el mundo ve tu gracia. Mueve cualquier cosa que se necesita mover en nuestra iglesia. Amén.